Entrevista a Gisela Hansen Rodríguez

Psicóloga clínica especialista en tratamiento en recursos residenciales de drogas y adicciones. Su trabajo se desarrolla especialmente en torno a los ejes del droga y adicciones, estigma y salud mental. Es investigadora en la Universitat Autònoma de Barcelona en el grupo consolidado PSicoClísa (SGR).

Gisela ha colaborado con la RIOD en la elaboración de un documento que contiene información relevante para tener un marco conceptual que nos acerque al fenómeno y poder entender la situación del estigma en torno a las drogas y adicciones en Iberoamérica. En esta entrevista nos lo explica en mayor detalle. 

Tras haber elaborado el documento, podrías, por favor, contextualizar brevemente el tema en Iberoamérica.

El estigma asociado a las drogas y adicciones es una cuestión que no reconoce países y fronteras. Si revisamos la literatura podemos observar que hay en el imaginario colectivo una serie de atribuciones negativas asociadas a la persona que usa drogas tales como: La relación con actividades criminales, la creencia de que el consumo en el caso de las adicciones es una opción voluntaria y no se abandona porque realmente no se desea hacerlo o una cuestión de debilidad. Entre otras cuestiones también se asocia a la peligrosidad de la conducta, los problemas de salud mental e incluso hay en ocasiones una lectura clasista de las adicciones en cuanto a la vulnerabilidad. 

Para estudiar cómo se comporta el estigma en torno a las personas consumidoras en la población española y latinoamericana se debe estudiar su percepción. La percepción de la población respecto a los trastornos relacionados con el uso de sustancias influirá de manera directa en el fenómeno, ya que la formación de estereotipos impacta directamente en el retrasar el pedir ayuda, mantenerse en tratamiento y en la recuperación. En Iberoamérica se han llevado a cabo estudios que nos muestran como hay estereotipos asociados a las personas que usan drogas que son transculturales y que se repiten en los diferentes países, encontrándose claro algunas particularidades, como puede ser el caso de la imagen social de la persona con adicción en España debido a la epidemia de heroína en los años 80’, pero en general se repiten patrones y atribuciones negativas comunes. Otra cuestión que debemos poner sobre la mesa es como el estigma, independientemente del punto geográfico, se encuentra en diferentes lugares de contacto y agentes: La propia persona consumidora (estigma interiorizado), la familia, los equipos profesionales que trabajan en los servicios y programas de prevención e intervención de drogas y adicciones, las administraciones, y las políticas de drogas que muchas veces repiten ese paradigma d leyes punitivas de “lucha contra” la drogas que en consecuencia es en contra de las personas que usan drogas.

¿Qué impacto prevés que puede tener el documento? 

El documento contiene información relevante para tener un marco conceptual que nos acerque al fenómeno y poder entender la situación del estigma en torno a las drogas y adicciones. Cuando hablamos de “drogas” se busca abarcar tanto las cuestiones relativas a la prevención del consumo, así como los consumos no problemáticos y no solo centrarnos en las dependencias a las sustancias. Por otra parte, también aclaramos el término “adicciones” para dar lugar a las conductas adictivas que no implican sustancias y que también llevan asociadas estigma que impacta en las personas y sus procesos. También el documento nos invita a tener en cuenta el análisis interseccional en el fenómeno de las drogas y adicciones, como impacta el género, la edad la raza y la clase social en cuanto a ser una persona consumidora, tenerlo en cuenta y diseñar intervenciones más eficaces y justas. Además, hay una revisión sobre la legislación en Iberoamérica y se realiza una lectura crítica de como el abordaje de la situación de los consumos desde lo judicial y no desde el sistema sanitario no es eficaz, penaliza y deja fuera del sistema a muchísimas personas dejando a los derechos humanos a un lado. 

¿Qué recomendaciones les haces a las entidades de la sociedad civil para que consigan apropiarse del documento y les sea útil de cara a hacer incidencia en sus respectivos países/regiones? 

El documento busca marcar una hoja de ruta para aquellas entidades que estén en un proceso de trabajo sobre el estigma asociado a las drogas y adicciones. Desde dibujar el marco más conceptual sobre cómo se genera el estigma, la definición y cómo podemos encontrarlo en diferentes esferas, hasta un apartado de recomendaciones aplicables a la realidad. Este apartado tiene diferentes bloques donde se dirige de manera específica a las administraciones, las entidades, los medios de comunicación y las personas implicadas entre otros. En cuanto a las entidades en específico,  abarca una serie de recomendaciones tales como la revisión del lenguaje no estigmatizante en los documentos de la organización y en la comunicación interna y externa, la necesidad de formación de los equipos profesionales, la necesidad de revisarse a uno/a mismo/a sobre desde donde intervenimos con las personas y que impacto puede tener, la participación de personas usuarias en el diseño de los programas y más cuestiones concretas y relevantes que pueden orientar a la consecución de objetivos estratégicos y acciones concretas. 

¿Cuáles crees que son los retos que la sociedad civil tiene por delante en este tema?

Considero que el reto más importante es el cuestionarnos la imagen estigmatizante que tenemos en cuanto a las personas que usan drogas o las personas que tienen una adicción, como sociedad, como profesionales, como tomadores de decisiones y desde todas las posiciones donde podamos ser interpelados/as. A partir de aquí, el poder actuar en consecuencia para hacer llegar a la sociedad que el fenómeno de las drogas y adicciones necesita un abordaje biopsicosocial y es una cuestión de salud pública y de derechos de las personas. Por otra parte, necesitamos diseñar intervenciones tanto preventivas como asistenciales ampliando más la mirada a los diferentes tipos de consumo, los diferentes tipos de intervenciones, como el género, la edad y otros ejes están actuando en relación con los consumos. También es fundamental seguir insistiendo en   la necesidad de abordar desde el sistema de salud y el tercer sector esta cuestión y no desde el sistema judicial. Trabajar en red entre el propio tercer sector, y hacer incidencia en cuanto a buscar un cambio en como los medios de comunicación informan sobre el fenómeno de las drogas y adicciones, además de realizar incidencia política en plataformas relevantes y seguir trabajando en red para conseguir cambios significativos aunando esfuerzos.

 

Si quiere consultar el documento contáctenos en riod@riod.org.